"comprehendere scire est"

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Consejo Nacional para el Entendimiento Público de la Ciencia.

Trabajar en los medios para divulgar ciencia


Félix Ares + Director General de Miramon Kutxa Espacio de la Ciencia en España

PCS SIN FRONTERAS

La búsqueda de vida extraterrestre inteligente es un tema que atrae al ciudadano. A finales de 1998, era habitual ver en foros de Internet y en revistas de astronomía, referencias a un nuevo proyecto relacionado con ella: SETI@home . SETI es la sigla para Búsqueda de Vida Extraterrestre. El signo @, en inglés se pronuncia at y tiene el significado de en. Home, todo el mundo sabe que significa casa. Por tanto, SETI@home significa Búsqueda de Vida Extraterrestre en casa. Proyectos SETI había habido mucho y sigue habiéndolos. La novedad de éste radicaba en que pedían la colaboración de personas dispuestas a ceder gratuitamente los tiempos muertos que normalmente se dan en la utilización de un computador personal; por ejemplo, los tiempos en los que se activa un salvapantallas .

Los diversos proyectos SETI habían perdido financiación estatal norteamericana y no tenían dinero para pagar un supercomputador, necesario para analizar las señales recibidas desde el radiotelescopio de Arecibo . SETI@home lograría que los equipos personales de los voluntarios se comportaran como un gran supercomputador, gratuito para sus organizadores.

La idea era atractiva. Si triunfaban demostrarían muchas cosas: existe un voluntariado dispuesto a ceder sus PCs para hacer una investigación científica, es posible hacer un supercomputador aprovechando los tiempos muertos de pequeños equipos caseros o empresariales, etc.

Entre las razones por las que yo veía muy interesante el proyecto no figuraba la de encontrar vida extraterrestre; no obstante la idea me gustó. Me apasionó.

Me apasionó tanto que dediqué un par de mis programas de radio en Onda Cero, difundidos a todo el estado español y por Internet, a animar a la gente a engancharse al proyecto. Allí expresé mi escepticismo de que se encontrara algo relacionado con la vida extraterrestre. No obstante, expliqué que el demostrar la viabilidad de crear un supercomputador mediante voluntarios era una idea potente y brillante que, en un futuro, podría usarse para otros fines: investigadores que necesitaban una gran potencia de cálculo podrían obtenerla casi gratuitamente; el voluntario se sentiría participante de un gran descubrimiento científico; las empresas verían que podrían usar los tiempos muertos de sus computadores para adentrarse en análisis complejos que, habitualmente, necesitasen de supercomputadores, etc.

Al comentar las posibilidades de encontrar señales extraterrestres siempre defendí que eran prácticamente nulas, pero que, no obstante, el proyecto no perdía su interés por ello y que, en mi opinión, en los dos años siguientes se descubriría algo sorprendente sobre señales del espacio exterior. Algo tal vez importante.

Me consta que esos programas de radio animaron a muchos oyentes a participar. De hecho, hoy -28 de octubre de 2000-hay 40 000 españoles colaborando en el proyecto. Algunos, sin duda, lo hacen gracias a nuestros programas de radio.

En junio de 2000, en el tercer boletín de novedades del proyecto , aparecía una noticia llamativa. Los programas de SETI@home analizan, entre otras cosas, "picos" de potencia que destaquen de la media. Lógicamente, cuanto más grande sea el pico menos veces deberían producirse por azar. O dicho de otro modo: la frecuencia de aparición de picos debe ser inversamente proporcional a su potencia. Más potencia, menos frecuentes. Al trazar un gráfico con las potencias en el eje X y las frecuencias de aparición en el eje Y, deberíamos esperar una curva decreciente. Pero, lo que de verdad ha salido ha sido esto:

La curva presenta un pico inesperado en la potencia de 240 000. Esto es raro. ¿Será debido al azar o a interferencias? ¿Será ese algo inesperado, relacionado con las señales de radio interestelares, de las que yo hablaba en mis programas?

El tiempo nos dará respuesta.

Para mí, lo más importante es que el "ciudadano de a pié", que ha prestado su computador personal, sienta que es posible que haya contribuido a un avance científico. Tal vez modesto, pero, al fin de cuentas, avance.

Por otro lado, me alegra pensar que nada de esto hubiera sido posible sin la implicación de los medios de comunicación.

Es esta sensación de haber contribuido de algún modo al avance de la ciencia, que considero imprescindible para aumentar el bienestar de la humanidad, la que me anima a seguir con mis programas de radio.

¡LEPRA GO HOME!
Cuando preparo mis programas semanales para Herri Irratia (Radio Popular) de Donostia-San Sebastián, suelo mirar la magnífica web científica de la BBC. Hace unos días tropecé con un proyecto que me llamó la atención. Una de las fundaciones ligadas a la BBC quiere que para el 2005 la lepra haya desaparecido del mundo. Lo sorprendente es que no lo hace una entidad médica, lo hace la BBC.

¡LEPRA GO HOME!
Cuando preparo mis programas semanales para Herri Irratia (Radio Popular) de Donostia-San Sebastián, suelo mirar la magnífica web científica de la BBC. Hace unos días tropecé con un proyecto que me llamó la atención. Una de las fundaciones ligadas a la BBC quiere que para el 2005 la lepra haya desaparecido del mundo. Lo sorprendente es que no lo hace una entidad médica, lo hace la BBC.

Hoy en día la lepra es una enfermedad totalmente curable y, gracias a varias fundaciones, las medicinas que lo hacen posible son gratuitas. Sin embargo la lepra continúa existiendo, especialmente en la India. ¿Por qué? La respuesta que encontró la BBC fue que eran los prejuicios sobre la enfermedad y la desinformación los factores que impedían que la lepra dejase de ser una plaga bíblica. Como la historia de la ciencia nos demuestra, enunciar con precisión el problema es un cincuenta por ciento de la solución.

La BBC había enunciado con precisión el problema: la desinformación.

¿Qué hacer? La respuesta es obvia: informar.

Informar es la especialidad de la BBC. Se puso manos a la obra. Llegó a acuerdos con varios estados, entre ellos la India y el Nepal que son los principales países con lepra. Hicieron spots publicitarios en los que se insistía en que la lepra no es un castigo sino una enfermedad, que era curable, que las medicinas eran gratuitas, que era muy poco contagiosa, que después de un día de medicación ya no había ninguna posibilidad de contagio,... que acudieran al centro de salud.

La campaña informativa ha sido un éxito. La BBC confía, con bases sólidas, en que en el 2005 la lepra será sólo un mal recuerdo en los libros de historia, como ya lo es la viruela y dentro de muy poco el sarampión y la poliomielitis.

Divulgar ciencia ha contribuido a eliminar una enfermedad de la faz de la tierra. ¿Hay una labor más noble? Pienso que no. Puede haber labores igual de nobles, pero no más.

Esta es otra de mis motivaciones para divulgar la ciencia. Mañana, mi programa, empezará con voces de una "manifestación" que dirán: "¡Lepra go home! ¡Lepra go home! ¡Lepra go home!…

NO HAY CIENCIA ABURRIDA SINO MAL DIVULGADOR
- Hoy vamos a demostrar que la atmósfera pesa mucho, que somete a nuestros cuerpos a una presión enorme.

El profesor saca un bote de Coca-Cola y se lo bebe. A continuación enciende un mechero de alcohol. Se pone unos guantes de trabajo, aislantes e impermeables. Echa una cucharada de agua en el bote que coge con unas pinzas de cocina y lo pone encima del mechero para que el agua que acaba de introducir hierva.

Mientras el agua empieza a hervir, coge un plato hondo, lo llena de agua y lo pone a la derecha del mechero.

El bote de Coca Cola empieza a arrojar vapor de agua por su abertura.

El profesor coge el bote con unas pinzas de guisar, lo acerca al plato lleno de agua, le da media vuelta y lo sumerge rápidamente, boca abajo, en el líquido.

En la sala se oye un fuerte chasquido. Un "Big Crunch".

El bote se aplasta. Queda convertido en un guiñapo.

-¿Qué es lo que ha aplastado al bote?

Silencio.

- Lo ha aplastado la presión atmosférica. La presión a la que todos -tú, yo, tu madre, tu abuela, tu novia, el bote de Coca-Cola-estamos sometidos.

Todos quedan expectantes. Entonces el "profe" explica lo que es la presión atmosférica y ...

Se ha explicado un tema tan árido como la "presión atmosférica" de un modo divertido.

La idea es atraer la atención, atraer el interés y luego explicar el fenómeno físico.

Se han divertido. Han aprendido.

En septiembre de 2000 se celebró en San Sebastián, en Miramón. KutxaESpacio de la Ciencia, la fase final estatal española, del concurso europeo Physics on Stage. Un concurso patrocinado por la Comisión Europea que pretendía obtener ideas para fomentar las vocaciones científicas que, según ellos, es la clave para aumentar los puestos de trabajo y el bienestar de Europa.

Uno de los ganadores del concurso fue el profesor que presentó esta interesante demostración de la presión atmosférica.

Cuando la prensa se hizo eco del acontecimiento, entre los 37 trabajos que compitieron, el del bote de Coca Cola aplastado ocupó un papel predominante. A la mayor parte de los periodistas les sorprendió y hablaron de ello. ¿Qué hubiera ocurrido si este catedrático de física hubiera hablado de la importancia de la presión atmosférica sin hacer el "teatro" del bote de Coca Cola?

La respuesta es obvia: "The answer, my friend, is blowing in the wind"

Estoy absolutamente convencido de que no hay tema científico, por más árido que parezca, que no pueda transmitirse de modo agradable. De tal forma que atraiga la atención.

Y es más, mi experiencia me demuestra que "el público" se queda encantado. El público quiere conocer cosas de ciencia. Quiere conocerlas, y cuando las entiende disfruta.

La ciencia no es ajena a la "gente de la calle". Forma parte de sus vidas y, si se explica adecuadamente, disfrutan con ella.

En mi opinión, la "mala prensa" de la ciencia deriva de que al público se le presenta mal. Muy mal. De un modo tremendamente aburrido. La ciencia no es aburrida, se presenta de modo aburrido.

¿Cómo puede ser aburrido conocer tu entorno y las leyes que lo gobiernan?

El divulgador debe ser un actor. Hay que hacer un espectáculo de la ciencia. No hay que avergonzarse de ser espectacular, teatral, cinematrográfico... me atrevo a decir más: no hay que avergonzarse de parecer poco serio. La ciencia está en todos los aspectos de nuestra vida; en los serios y en los lúdicos...

Recuerdo que un día, en el que yo había preparado un programa muy serio sobre las fotos recibidas desde el planeta Marte; llegué al estudio un poco antes. Estaban hablando de los típicos cotilleos del corazón y de si Mar Flores era guapa o no. Al verme llegar, me invitaron a entrar en el estudio. Allí estuve con la "especialista del corazón". Inevitablemente surgió la pregunta de si a mi me parecía guapa Mar Flores o no. Nada más hacerme la pregunta recordé un estudio, recientemente publicado en New Scientist, donde se explicaban algunas características de la belleza. Allí se hablaba de algunas experiencias en las que se trataba de descubrir qué era lo que los hombres encontraban bello en las mujeres y viceversa.

Conté la experiencia, hablé de la importancia de la simetría como síntoma de belleza y de la cara de melocotón. La simetría era síntoma de un desarrollo armónico del feto y, por lo tanto, era un síntoma de probable buena salud. Por lo tanto, era evolutivamente conveniente "enamorarnos" de caras simétricas. La "cara de melocotón" demostraba ausencia de infecciones y por lo tanto también era evolutivamente conveniente "enamorarnos" de caras sin defectos, sin picaduras, sin síntomas de enfermedad...

Muchísimas oyentes llamaron. Querían saber más. ¿Qué era eso de la evolución?¿Me explicas mejor lo de la simetría? ¿Y lo de la cara de melocotón?¿Así que no importa que sea negro o blanco, la mujer más bella es la más simétrica?...

Al final, resultó que le interesaba más conocer la ciencia que se esconde detrás de la belleza que de los cotilleos. ¡Más que de los cotilleos! En mi opinión, la clave está en presentar la ciencia en el momento y del modo adecuado.

No quiero insinuar que yo lo haga maravillosamente bien. Pongo unos ejemplos en los que creo que he acertado. Ni que decir tiene que en otros muchos me he equivocado. Mi insistencia es que la ciencia no sólo es apasionante, también se puede explicar de modo que apasione. Y no es demasiado difícil hacerlo, simplemente hay que intentarlo... y no pretender ser excesivamente serio... unas pizcas de humor y otras de intranscendencia pueden hacer que tu mensaje cale profundamente.

LA RADIO ES SONIDO
El anterior titular es una perogrullada, pero pienso que es oportuno recordarla. Hasta ahora he hablado de divulgar la ciencia sin hacer referencia al medio en el que se hace. Es obvio que cada medio tiene sus peculiaridades que hay que tratar de explotar. La radio, por ejemplo, permite hacer intervenir al oyente de un modo muy sencillo, basta tener un teléfono o un correo electrónico. Esta característica produce una interacción entre oyentes y divulgador que crea "complicidades" y, por tanto, fidelidades. Hasta cierto punto se parece a una actuación en directo; pero hay diferencias. Simplemente por señalar una, la radio es sonido. La radio permite hacer cosas como la siguiente: un silencio, suena el viento, se oyen unos pasos lejanos, pausados que cada vez suenan más cerca, más rotundos, entonces suena un rugido, más pasos, otro rugido.

¿Qué es eso? Se preguntarán ustedes. Es el sonido de un dinosaurio; pero no nos equivoquemos, no es una recreación de Hollywood; no es el sonido de los animales de Parque Jurásico; se trata de una simulación por computador, realizada por los Sandia National Laboratories y el New Mexico Museum of Natural History and Science . El Parasaurolophus es un dinosaurio con una enorme cresta ósea. Los científicos se preguntaban su utilidad. Algunos apuntaban la idea de que era un órgano de emitir sonidos. Los laboratorios Sandia, hicieron un TAC a un cráneo fósil y descubrieron con gran precisión un conjunto de cavidades en su interior. Cavidades que hacían pensar en cámaras resonantes. El siguiente paso fue simular mediante un potente computador cómo sonaría el animal con esas cavidades. Al inyectar aire, ¿qué pasaría? El sonido del principio es la respuesta. Así suena la simulación realizada por los laboratorios Sandia... Y a continuación expliqué lo que es el TAC, cómo se hace la simulación de sonidos en cavidades y cómo un laboratorio dedicado a la investigación de armas atómicas se está transformando en un centro de investigación académica y empresarial.

Quiero resaltar lo importante que es en este relato el sonido. Además, al haber sido un programa nocturno, permitió ese tempo lento, con suspense, del que hablábamos al principio. En un magazín a mediodía habría que haberle dado otro ritmo.

Mi experiencia me dice que cuando se encuentra un sonido adecuado, el programa de radio queda muy ameno. Los oyentes lo agradecen.

CONTRA LAS DOS CULTURAS
Nunca me ha gustado la diferenciación entre humanidades y ciencia. Par mí, es evidente que la ciencia es una actividad humana y que, por tanto, forma parte de las humanidades.

Esta ruptura con la división he procurado llevarla a cabo en la radio. Por ejemplo, para un programa sobre la Luna, ¿qué mejor introducción que un fondo musical suave y un poema de Lorca ? ¿Y qué mejor para introducir un tema sobre Marte que hablar de los amoríos de Ares y Afrodita?

LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA
Pienso que es un momento bueno. En el mundo de las revistas podemos ver que hay al menos dos de gran éxito que tratan de divulgación científica: Muy Interesante, Newton. Siguen existiendo las revistas clásicas de alta divulgación que llegan a un público más restringido: Ciencia y Técnica, Mundo Científico...

Respecto a temas científicos-técnicos concretos, la enorme proliferación de revistas de informática demuestra que el momento es inmejorable.

En la prensa cotidiana muchos de los grandes periódicos tienen una sección semanal dedicada a la ciencia; pero lo más importante es que las noticias de ciencia están convirtiéndose en noticias de valor general. Han salido de un ghetto.

Algo similar ha ocurrido en la radio y en la televisión.

Que la ciencia haya salido del ghetto y se la considere como a las demás noticias, me parece un buen síntoma.

En las universidades, empresas de investigación, hospitales,... se han creado gabinetes de prensa que informan a los medios sobre sus descubrimientos científicos.

Otro buen síntoma es la proliferación de los "Museos de la Ciencia". En este momento en nuestro país hay veinte, con un gran éxito de público. Por ejemplo, el museo más visitado de Andalucía es el Parque de las Ciencias de Granada; el Planetario de Pamplona, después de siete años de funcionamiento, sigue manteniendo cifras de 125 000 visitantes anuales. En conjunto, todos los museos de la ciencia reciben cinco millones de visitantes anuales.

Las instituciones que financian la investigación en Europa, empiezan a exigir a los investigadores que dediquen cierto tiempo a divulgar. La divulgación de las investigaciones empieza a convertirse en obligatoria para conseguir dinero. Además, empieza a haber dinero para labores específicas de divulgación.

Todo ello hace que el panorama sea optimista. No obstante hay un tema que me preocupa. Lo voy a tratar en el punto siguiente.

CIENCIA Y PSEUDOCIENCIA
Llamo pseudociencia a ideas claramente anticientíficas pero que se manifiestan -ante el público-como si fueran ciencia. Por ejemplo, la astrología, los ovnis, la parapsicología...

Un problema que se da en la radio, la televisión y en las revistas de divulgación científica más populares es confundir la una con la otra. Es raro no ver algún artículo aberrante, desde el punto de vista científico, en Muy Interesante o Newton. Por ejemplo, en la última, han puesto más de una vez libros de astrología como libros de divulgación científica. Y en la primera suelen hablar de las "medicinas alternativas".

En la radio, los programas nocturnos están repletos de brujas, astrólogos y ufólogos. Lo grave no es eso. Lo grave es que las direcciones respectivas los consideran programas de divulgación científica. Al fin de cuentas -dicen-- los astrólogos hablan de astros y de matemáticas.

En los medios, la confusión entre astrología y astronomía es permanente. Lo triste no es que llamen astrólogo a un astrónomo, lo triste es que confundan el trabajo duro y brillante de los astrónomos con las cartas astrales de los visionarios. Estoy harto de oír frases del estilo de "es un gran científico, se dedica a la astrología, hace unas cartas astrales estupendas; muy serias".

El problema no es sólo con la astrología, abarca campos mucho más amplios. La confusión entre el estudio de las posibles vidas extraterrestres (exobiología) y los "científicos especialistas en platillos volantes" es permanente. Como también lo es entre los avances de la medicina y las pseudomedicinas como la homeopatía.

Todo ello refleja un gran desconocimiento por parte de los periodistas, el público en general e incluso de los científicos, de lo que significa hacer ciencia. Entre los científicos es muy habitual que hagan buena ciencia dentro de su campo de especialidad, pero que si les sacamos de él digan auténticas tonterías, que no resisten la mínima reflexión crítica. Es decir, no han entendido lo que es el método científico. Lo practican y lo hacen bien dentro de su campo, pero no son capaces de extrapolarlo a otros campos. Así, un astrónomo nunca estará de acuerdo con la astrología; pero le puede parecer que la telepatía está científicamente demostrada, o que los videntes ven el futuro. Un biólogo es difícil que crea en los visitantes extraterrestres, pero puede creer perfectamente en la fusión fría...

No se trata de simples equivocaciones. Se trata de no haber entendido las reglas del juego científico y eso me parece grave.

Por otro lado, estos temas dan mucho juego para introducir a los oyentes en el árido tema de la epistemología. Veamos un ejemplo. Se ha publicado una noticia sobre ovnis y hay que comentarla. Inevitablemente va a salir alguien que defienda que son naves extraterrestres tripuladas por seres inteligentes que vienen de otras galaxias. El escéptico comentará algo de las distancias, de la energía necesaria para hacer el viaje, de los años que se tardarían, etc. Entonces, siempre, el enteradillo dice algo así como que "claro eso es con nuestra ciencia, pero hay una ciencia del siglo XX y habrá una ciencia del siglo XXI y una ciencia de los extraterrestres, y, además, la ciencia se equivoca". Este el momento para entrar a saco a explicar algo del método científico. Esa frase es un filón, casi permite profundizar en todos los aspectos del método; pero me voy a centrar en uno: hablar de ciencia de los extraterrestres es introducir un factor que no se puede verificar, o dicho en palabras de Popper, no se puede falsar. Es decir, estamos ante un elemento mágico. Si admitimos "ciencias" que contradigan nuestros principios físicos, todo es posible: los extraterrestres y las brujas, la curación por imposición de manos, la fusión fría y la máquina de movimiento continuo.

Normalmente, encontrar la explicación a un caso de ovni concreto es fácil. Pero es absolutamente ineficaz, pues los creyentes se agarrarán al clavo ardiendo de que "has explicado ese caso", pero hay otros. Caso a caso, anécdota a anécdota es imposible convencer al que tiene fe en el ovni; sin embargo, si logramos hacer que el oyente se de cuenta de que las teorías científicas deben ser falsables, que la teoría ovni extraterrestre, planteada de forma tan genérica , no lo es y, por tanto, que no es científica, habremos hecho mucho más que explicar un caso -una anécdota--, le habremos dotado de una herramienta intelectual para diferenciar lo que es ciencia de lo que es creencia. Si logramos que la próxima vez que lea una teoría exótica se pregunte "qué experiencia demostraría que eso es falso", habremos triunfado.

Una de las labores importantes del divulgador debe ser el de explicar las bases del pensamiento crítico, para que el lector sea autónomo a la hora de separar la ciencia de la pseudociencia.

Mi experiencia me dice que, debido al gancho que tienen estos temas, se pueden usar para llamar la atención e inmediatamente divulgar un tema científico. Un ejemplo, una justificación de la validez de la astrología "al igual que la Luna influye en las mareas, porqué no van a influir los astros en el comportamiento de un individuo en el momento de su nacimiento". Es el momento de explicar que la atracción es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia; lo que eso significa: el decrecimiento es tan rápido que la influencia gravitatoria de la comadrona es millones de veces superior a la de cualquier astro del sistema solar.

En cualquier caso es un recurso para utilizar con moderación.

EN DEFENSA DE LA MALA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA
Los que tenemos una formación científica solemos ser muy críticos con la divulgación tildándola de "muy mala". Nos quejamos de lo poco que ha profundizado aquel programa de televisión o éste de radio y somos ferozmente críticos con los errores. Sin embargo, quiero romper una lanza a favor de la mala divulgación.

En primer lugar debemos reflexionar un momento sobre lo que significa "mala". ¿Mala respecto a qué?

Es evidente que es preferible la buena divulgación a la mala. Pero creo que esa no es la comparación que debemos hacer. Hoy por hoy, la buena divulgación es inalcanzable para los medios normales, por muchas razones, entre las que destaco la rapidez con la que deben trabajan los divulgadores. Estoy absolutamente convencido de que la mayoría de los profesionales que existen en los medios son capaces de hacer magníficos trabajos de divulgación si les dan tiempo suficiente para ello. Pero el tiempo es dinero, y ése siempre escasea. Por tanto, los medios o hacen una divulgación "mala" o no hacen divulgación. Es decir, con lo que tenemos que comparar la "mala" divulgación es con la no-divulgación.

Cuando comparamos la "mala" divulgación con la no-divulgación, la ventaja de la primera es tan abismal que debemos apostar por la primera.

Veamos un ejemplo. En un programa de radio se habla de energías alternativas y se dice que la energía solar fotovoltaica es sumamente rentable para los agricultores que viven a las afueras de los núcleos urbanos, pues se pueden ahorrar el pagar a la empresa eléctrica. Dicho así lo más probable es que sea falso, que sea más barato pagar a las empresas de producción eléctrica tradicionales, a no ser que esté demasiado alejado del núcleo urbano. La energía solar parece más barata de lo que es. Aparentemente basta comprar las células solares y ya está. No es así, además de los paneles solares, se necesita un sistema de almacenamiento, usualmente baterías, que son caras, que hay que cambiar cada cuatro o cinco años y que necesitan un mantenimiento permanente. Todo ello hace que el kilowatio/hora solar sea mucho más caro que el convencional.

Con una idea falsa, el agricultor indaga. Descubre una empresa dedicada a instalaciones solares y allí le explican que para su casa, que está en una esquina del pueblo, la fotovoltaica no es conveniente. En el transcurso de la charla surgen otros temas. El agricultor tiene unos campos casi improductivos por estar muy alejados del núcleo urbano y de las líneas eléctricas. Si tuviera electricidad, podría bombear agua e incluso poner invernaderos con riego automático. Allí, el tener electricidad aunque sea más cara que en el pueblo, es un factor decisivo para hacer productivos unos terrenos y para cultivar productos de mayor valor.

El agricultor, con una idea de divulgación no del todo correcta, va a enterarse y aprende la realidad. Es decir, la "mala" divulgación, contribuye a difundir los conocimientos y a que los interesados acudan al lugar adecuado a aprender la auténtica realidad.

EL FUTURO DE LA DIVULGACIÓN
Es indiscutible que la ciencia influye en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Cada vez más. Nuestra vida cotidiana está llena de cosas que derivan del conocimiento científico: agua corriente y alcantarillado en la cocina y en el baño, electricidad, frigoríficos, microondas, planchas, teléfonos móviles, alimentos obtenidos con semillas seleccionadas, televisores, radios, computadores, coches, aviones... Son cosas tan cotidianas que casi nos pasan inadvertidas, que no nos damos cuenta de que tienen que ver con la ciencia. Algo similar ocurre con los puestos de trabajo, aunque la mayor parte de los mismos -y por lo tanto nuestro nivel de vida--, en el mundo industrializado, dependen de la ciencia, es un hecho que pasa desapercibido para la población en general.

Sin embargo hay algo que está poniendo a la ciencia permanentemente en el ojo de mira del ciudadano. Se trata de sus efectos negativos: contaminación, calentamiento global, lluvia ácida,... En principio, que la ciencia esté presente por sus efectos indeseados es malo; pero soy optimista, pienso que a la larga puede ser positivo. Está obligando a que los científicos abandonen su castillo de cristal y expliquen a los ciudadanos lo que hacen. Para que les entiendan deben hacerlo en un lenguaje llano, es decir, deben hacer divulgación.

Entre los primeros que se dieron cuenta de la necesidad de una divulgación, estuvieron los investigadores de la energía nuclear. Muy pronto fueron conscientes de que las explosiones de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki iban en su contra y, muy pronto, crearon centros de divulgación para explicar lo que hacían. A veces era buena divulgación, como la que hacían los centros de investigación con dinero público y otras eran claramente publicitarias, como la que hacían los fabricantes de reactores nucleares.

Hoy nos encontramos en una situación similar respecto a los alimentos transgénicos.

Los fabricantes de tabaco han utilizado el dinero para pagar investigaciones y, lamentablemente, han realizado grandes esfuerzos para divulgar solamente aquello que era favorable para su causa.

Los científicos se están dando cuenta de que sus fuentes de financiación dependen de la opinión pública y por eso, cada vez más, divulgan como un medio de atraer fondos.

Pienso que esas tendencias van a seguir avanzando. La ciudadanía va a querer tener control cada vez mayor sobre lo que se investiga. Eso va a someter a una fuerte presión divulgadora a los centros que dependan de las subvenciones públicas. Muchas empresas tendrán que hacer divulgación como medio publicitario para poner a la opinión pública a su favor. También ocurrirá lo contrario, los antagonistas a una tecnología, tendrán que divulgar para ser oídos.

Divulgación, publicidad y crítica negativa se darán la mano. Al ciudadano de a pié le va a costar saber cuándo se trata de una cosa y cuándo se trata de otra.

Ahora el ciudadano sabe distinguir cuando unas noticias políticas proceden de un medio fiable y cuáles no. Esto no pasa todavía con la ciencia. Pero, sin duda, está a punto de llegar. La ciudadanía tendrá que aprender la fiabilidad de las fuentes. Tendrá que saber que no es lo mismo lo publicado en Science o Nature que lo que sale en una de esas múltiples revistas pseudocientíficas que proliferan en los quioscos. Aprenderá a diferenciar los medios que contrastan sus afirmaciones de los "tabloides".

Esto no pasa sólo en divulgación, también ocurre en la ciencia dura. En estos momentos, por ejemplo, las discrepancias sobre temas de investigación que afectan al consumidor europeo, que la UE se ha visto obligada a crear un Centro Común de Investigación entre cuyas misiones está el informar a los políticos para que tomen decisiones en base a una información neutral. Ni que decir tiene que una de las funciones fundamentales de ese Centro es divulgar sus resultados.

Cada día los políticos deben tomar decisiones sobre temas de ciencia y tecnología. Para hacerlo necesitan información contrastada y sin sesgos ideológicos o comerciales. Necesitan de la divulgación. Esas decisiones deben ir en sus programas electorales. Para entenderlos y votar con conocimiento de causa, los ciudadanos necesitan la divulgación científica. Por lo tanto no me cabe duda de que la habrá.

Otra gran tendencia que creo que se va a consolidar es la de que las noticias científicas van a ser noticias habituales que competirán por las portadas y por los espacios como cualquier otra noticia.

Todo lo que he dicho en este artículo se ha basado en mis propias apreciaciones; llegados a esta altura, eso es totalmente insuficiente. Empieza a ser muy importante el estudio sistemático -científico-de las mejores formas de divulgar la ciencia. En el mundo empiezan a crearse cátedras de divulgación científica, una de cuyas misiones es ese estudio.

La investigación sobre didáctica de la ciencia tiene una cierta tradición, pero casi siempre se ha hecho pensando en asignaturas y entornos reglados. Ahora nos enfrentamos con otro problema diferente, la ciencia evoluciona vertiginosamente y hay que divulgar esos cambios a personas de edades y formaciones muy variadas y que van a dedicar al tema muy poco tiempo. Para lograrlo tenemos que encandilarlos, tenemos que lograr que informarse sobre cosas de ciencia sea agradable, sencillo de asimilar y lo suficientemente atractivo para que se decidan a dedicar unos minutos de su tiempo libre. Quiero insistir en las dos últimas frases: 1) unos minutos, y 2) tiempo libre. Definen con claridad nuestra meta.

EL PAPEL DE LOS "MUSEOS DE LA CIENCIA"
Los museos de la ciencia tienen el papel de hacer llegar la divulgación científica al ciudadano. Han nacido con esa vocación. Además, tienen una característica que creo que es fundamental: son independientes. No tienen que servir ni a los investigadores, ni tienen intereses empresariales... Se pueden equivocar. Se equivocarán muchas veces, pero sus equivocaciones serán "neutras". Pueden convertirse en ese referente neutral que necesita la ciudadanía, los periodistas y los políticos a la hora de entender una investigación.

Una parte de la labor de los museos de la ciencia es explicar didácticamente los avances científicos; otra gran parte es atender a los medios de comunicación, darles su opinión sincera y neutral. Insisto, opinión tal vez equivocada, pero siempre leal y sin intereses comerciales de ningún tipo.

A los museos de la ciencia del estado español van cinco millones de ciudadanos cada año. Los medios de comunicación llegan a casi todos los ciudadanos cada día. Los museos, si quieren llegar al mayor número de ciudadanos posible -como es su vocación--, no pueden prescindir de los medios de comunicación.

Desde Miramon. KutxaEspacio de la Ciencia nos sentiríamos tremendamente halagados si los divulgadores científicos, de vez en cuando recabasen nuestra opinión. No prometemos no equivocarnos, prometemos dar nuestra opinión sincera que no está sometida a ningún interés empresarial.


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Portada Aleph-Zero

Aleph-Zero No. 29


Revista de Educación y Divulgación de la Ciencia, Tecnología e Innovación

Robots, máquinas que piensan y sienten .

Divulgadores. Ismael López Juárez.

Emoción a cada momento: periodismo científico .

Divulgadores. Laura Romero Mireles + .

Bacillus thuringiensis: una alternativa biotecnológica a los insecticidas .

Divulgadores. Estibaliz Sansinenea Royano + Posgrado En Microbiologia Del Instituto De Ciencias De La Universiadad Autonoma De Puebla.

Orden en el caos .

Divulgadores. G. A. Luna Acosta ; J. A. Méndez Bermúdez.

Trabajar en los medios para divulgar ciencia .

Divulgadores. Félix Ares + Director General de Miramon Kutxa Espacio de la Ciencia en España.

Características físicas y distribución másica del pm10 en el área metropolitana de Monterrey .

Investigación. Claudia Rivera + ; Jorge Espinosa + Centro de Investigación en Química Aplicada.

Niño... .

Kultur@leph. El Cuervo.

Chupete mojado en rosas y vino del euro .

Kultur@leph. Ángel Rened.

Beso de musa .

Kultur@leph. Miguel de Asén.

Carta a Ricardo .

Kultur@leph. Julia Roa + .

Querida oceanógrafa .

Kultur@leph. Fabricio González.

¿Porqué el choque de un meteorito causa daños? .

¿lo sabias?. Fabian Respighi + .